Si el campanario de la basílica de San Miguel (basilique de Saint-Michel) es uno de los primeros elementos visibles que destacan en el paisaje bordelés para el visitante de paso que llega en el tren desde París, menos numerosos son aquellos que se aventuran a entrar en el edificio.

Construido entre los siglo XIV y XVI bajo el liderazgo de Luís XI y el arquitecto Jean Lebas sobre la ubicación de una antigua fosa común, el campanario independiente de la iglesia fue amputado de su flecha durante muchos años. Una sucesión de temblores de tierra, rayos y huracanes durante la segunda mitad del siglo XVIII terminó por destruirlo y no fue reconstruido hasta 1869, respetando el estilo gótico del edificio.

Aquella que se enorgullece de tener el campanario mas alto del sur de Francia (115 metros), no ha tenido siempre esta silueta.

La basílica

En cuanto a la basílica, esta fue construida en el lugar de una pequeña capilla carolingia. Bajo la petición del Rey de Francia, el papado instaura en este lugar un colegio de canónigos y una parte de las obras fueron financiada por el legado y las donaciones de corporaciones y cofradías de artesanos instalados en el barrio a quienes están dedicadas cada una de las 17 capillas. Las esculturas de los tímpanos exteriores reflejan la extensión de la obra entre el gótico extravagante y los roleos del renacimiento.

Patrimonio Mundial

San Miguel, en primer lugar clasificada como Monumento histórico en 1846, fue subida al rango de Basílica menor en 1903, antes de unirse en 1999 a la lista del patrimonio mundial de la Unesco, en calidad de los Caminos de Santiago de Compostela.

Sorprendentes vidrieras

Si la arquitectura de la basílica es un ejemplo notable del estilo gótico, no encierra menos tesoros de obras de arte, secretos y sorprendentes vidrieras que deberían convencer a cualquiera para que abra la puerta del santuario.

FUENTES:
Escrito por Blanche de Balincourt